CÓMO PREPARAR UNA LECCIÓN
Para enseñar, es necesario aprender primero. Esta es una regla básica que no debemos olvidar de seguir. Aprender a elaborar una lección correctamente es muy importante si queremos entregar un mensaje claro.
¿Cómo hacerlo?
Hay dos aspectos que debemos considerar:
Espiritual
Técnico
El aspecto espiritual
Para poder elaborar una lección, debemos prepararnos espiritualmente.
Es necesario orar mucho para que Dios muestre el mensaje que desea que entregues a través de su palabra.
También debes estar atenta en tu devocional diario y meditar en los pasajes que lees. Si tienes esta disposición, el Señor seguramente te guiará para encontrar exactamente lo que él desea que enseñes.
Una vez que tengas el mensaje que quieres compartir, es necesario que lo apliques a tu vida primero. Debes procurar que tus lecciones sean lecciones para ti y luego para otros.
El aspecto técnico
¿Alguna vez has escuchado hablar de la “Homilética”?
La homilética es lo que te puede ayudar a convertirte en una experta a la hora de enseñar a otros.
“La homilética es la disciplina teológica que estudia el arte de preparar, estructurar y predicar sermones o mensajes religiosos.”
En el instituto de mi iglesia les gustaba definirla como “el arte y la ciencia del discurso cristiano”. Es un arte ya que requiere de destreza, y también es una ciencia, ya que obedece a reglas específicas. Además involucra tanto la elaboración del sermón como la exposición de este.
Si quieres tomarte en serio esto de enseñar a otros, te recomiendo que averigües más sobre este tema. Pero en esta ocasión, sólo vamos a referirnos al aspecto que involucra la elaboración del sermón.
En homilética existen 6 tipos de sermones:
Sermón textual
Sermón expositivo
Sermón temático
Sermón biográfico
Sermón teológico
Sermón histórico
Cada uno de estos tipos de sermones tienen un enfoque distinto. Para lograr desarrollar un buen sermón es importante que definamos el tipo de sermón que haremos y por lo tanto, el enfoque que tendrá.
Estructura de un sermón:
Para elaborar correctamente un sermón, no sólo debes pensar en el tipo de sermón que harás, si no también en la estructura que debe tener dicho sermón.
Para dar forma a un sermón, debes incluir al menos las siguientes cosas: tema, tesis, título, introducción, cuerpo, conclusión.
Tema: Es aquello de lo que vas a hablar en tu sermón. Ej: El amor.
Tesis: Es la idea elaborada respecto a ese tema. Ej: Debemos amar como Cristo nos ama.
Título: Es una frase atractiva que debe lograr transmitir mi tesis, sin la necesidad de repetirla completamente, por lo general debe ser bien pensada para que permanezca en la mente de los oyentes.
Introducción: Es donde preparamos al oyente para el contenido que seguirá. Presenta el tema, el propósito y el enfoque (o tesis), captando la atención y generando una transición suave hacia el cuerpo o contenido del sermón.
Cuerpo o contenido: Es donde se desarrolla la tesis. Donde se trabaja y de alguna manera, se defiende la idea central del sermón. En otras palabras, aquí es donde se presentan argumentos para defender tu tesis, estos argumentos los podemos llamar “puntos del sermón”. Algunos consejos útiles para desarrollar el contenido o cuerpo del sermón:
Usa entre 3 a 5 puntos para desarrollarlos.
Usa citas bíblicas para darle autoridad a cada punto.
Usa frases atractivas para captar la atención del oyente.
Usa elementos ilustrativos. Ej: imágenes, historias, descripciones de situaciones cotidianas, etc. que te ayuden a explicar más claramente el sermón.
Conclusión: Aquí es donde se retoma la tesis o idea central, y se da un cierre procurando aterrizar todo el sermón directo al corazón del oyente.
Te invitamos a comenzar a considerar estos dos aspectos, tanto el aspecto espiritual como el técnico, y trabajar para desarrollarte en ellos. Investiga más sobre estos aspectos, procura nutrirte en conocimiento tanto de Dios, como de las herramientas técnicas que existen a tu disposición.
DANIEL 12:3
“Los entendidos resplandecerán como el resplandor del firmamento; y los que enseñan la justicia a la multitud, como las estrellas a perpetua eternidad.”
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