CÓMO ARMAR UNA CLASE DE ESCUELA DOMINICAL PARA NIÑOS

Trabajar con niños es, sin duda, una de las cosas más bellas que he decidido hacer en mi vida. Creo firmemente que es un privilegio que Dios me ha dado. Poder, de una u otra manera, influir en la vida de un pequeño es algo maravilloso, aunque también implica una gran responsabilidad. 

A lo largo de más de diez años como maestra de escuela dominical, he aprendido muchas cosas, recibido valiosos consejos y observado grandes ejemplos de otros maestros. Me gustaría compartir estas experiencias con cualquiera que tenga el mismo sentido de responsabilidad y privilegio de trabajar con niños, y que desee encontrar herramientas que puedan ser de utilidad para su ministerio. 


Para comenzar cualquier tipo de trabajo, debemos tener claridad de qué vamos a hacer. Y aunque suene obvio, muchas veces no nos detenemos a considerar esto lo suficiente, por lo que al final, no logramos cumplir con eficiencia nuestra meta. Y ciertamente es una gran tarea realizar una clase para niños, porque estamos tratando con personas que recién inician su vida; lo que nosotros pongamos en sus mentes y corazones puede ser determinante para su futuro. Por esto, es fundamental tomarse esta tarea muy seriamente, y ocuparnos bien de lo que está en nuestras manos.  


A continuación ofrezco algunos consejos para planificar de manera efectiva una clase desde cero:

1.Enlista las cosas esenciales que debes incluir en tu clase


Si estás preparando una clase, mi consejo es que seas lo más estructurada y ordenada posible en tu planificación. Haz una lista de las cosas necesarias que debes incluir, tomando siempre en cuenta la razón principal por la que se hará la clase.

Si es una clase de escuela dominical, asumimos que la principal razón por la que se hace es para compartir de Dios con los niños. Entonces, considera en primer lugar la enseñanza de la palabra. Ese momento donde tomamos la biblia y compartimos una lección, reflexión, o mensaje. Procura que esto esté en el lugar número uno de tu lista. 


Pero además existen otras cosas importantes que podrías incluir en tu lista. Aquí comparto algunas opciones:


  • Alabanzas y adoración

  • Compartir peticiones de oración 

  • Tareas y responsabilidades

  •  Momento de recreación 


La idea es lograr una lista con todas las cosas que creas necesarias para tu clase.


2.Considera el tiempo




Una vez que tienes enlistadas todas las cosas que deseas hacer en tu clase, toca considerar el factor del tiempo. Con esto me refiero tanto a la cantidad de tiempo que se dedicará a cada actividad, como también al momento en que se realizará la actividad. 


  1. Cantidad: cuánto tiempo vas a dedicar a cada cosa

  2. Momento: cuándo vas a realizar cada cosa


Para esto, en primer lugar, ordena tu lista de lo más importante a lo menos importante; así podrás saber de cuales cosas puedes prescindir y cuáles son intransables. Luego, asigna la cantidad de tiempo que dedicarás a cada cosa en función del tiempo total que dispones para realizar la clase. Por ejemplo, supongamos que tienes una hora para realizar la clase. Como sabemos que lo primordial es el espacio de enseñanza de la palabra, le asignamos un tiempo considerable, digamos que 30 min. Por ende, los 30 minutos restantes serán distribuidos en las demás actividades: 10 minutos de alabanza y saludos iniciales, 5 minutos para distribuir las tareas a los niños (algunos repartirán los lápices para pintar, otros ordenarán las sillas, otros orarán durante la clase, etc.), y 15 minutos para actividades y momentos de recreación (quizás puedas realizar un juego, o alguna manualidad, etc.). 


Una vez que sabes cuánto tiempo aproximado quieres dedicar a cada actividad, es hora de ordenar estas actividades según el momento en que se realizará cada una. Por ejemplo, iniciaremos con las alabanzas, continuaremos con la enseñanza, luego designaremos las tareas y finalmente haremos una actividad recreativa. De esta manera, cada actividad tiene su momento/tiempo designado y en orden. 


Ahora bien, es muy importante que este análisis lo hagas considerando a los niños con los que estarás trabajando. Esto nos lleva al siguiente punto:


3.Piensa y considera a tus niños


Debes tomar en cuenta este factor como uno de los más relevantes, ya que de esto depende al fin de cuentas si tendrás o no una buena clase. 


No es lo mismo hacer una clase para niños de 3 o 4 años, que para niños de 10 o 12. Tampoco es igual hacer una clase para 10 niños, que para 30. Si los niños son muy pequeños es probable que no sean capaces de entender o retener demasiada información, por eso no sería sabio hacer una enseñanza de 30 min. Es probable que un niño de 5 años tenga el deseo irresistible de levantarse de la silla a los 10 minutos de iniciada la enseñanza y salir corriendo a jugar con sus compañeros. En estos casos es mejor calidad que cantidad. Pero por otro lado, si sus niños tienen 12 o 13 años, es probable que puedan mantenerse escuchando la enseñanza durante 30 minutos, y quizás ellos no quieran jugar porque les parecerá muy “infantil” y tendrás que pensar en alguna cosa que realmente les interese. Quizás veas que tus niños retienen mejor la información al iniciar la clase, entonces deberías comenzar con la enseñanza para asegurarte que entiendan el mensaje. Otros prefieren realizar muchas actividades iniciales para agotar las energías de los niños y al final puedan estar más tranquilos para escuchar la enseñanza. 


En conclusión, debes hacer un análisis de qué funciona para tus niños particularmente, no existe una regla fija. Debes considerar sus personalidades, edades, gustos, etc. y adaptarte a ellos, sin dejar de lado las cosas que como maestra sabes que son necesarias,  pero ajustándolas y moldeándolas a las necesidades de tu audiencia.  


4.Encuentra aquello que motiva a tus niños


Lo que más deseamos cuando iniciamos un trabajo con niños, es lograr un impacto en ellos, que aquello que hacemos realmente repercuta en sus vidas. No hay nada mejor que ver a los niños deseando que llegue el día para asistir a su clase, acercándose para hacerte una pregunta o darte un abrazo. Pero esto no se logra mágicamente. Los niños funcionan por motivación. Ya sea un objeto, una actividad, o la propia maestra. Los niños volverán a la clase porque hay algo que los motivará a hacerlo. 


Si quieres que los niños amen tu clase, entonces encuentra los incentivos que motivan a tus niños. Ahora bien, esto es algo de lo que debemos cuidarnos, lo que menos queremos es que los niños deseen participar de nuestra clase por las razones equivocadas, por esto no debemos utilizar incentivos erróneos. 


El gran consejo que puedo dar en este punto es que cualquier incentivo o motivación que encuentres, lo relaciones de alguna manera con la enseñanza de la Biblia y el carácter de Dios.


Por ejemplo, si deseas regalar dulces, un buen incentivo por el cual un niño daría su vida, mi consejo sería que esto no fuera un regalo en sí mismo, sino más bien, entregando un sentido a este regalo relacionándolo, por ejemplo, a una conducta: los niños hoy fueron amables como Jesús es amable, les daremos una recompensa, o por ejemplo, los niños hoy recordaron la enseñanza y respondieron cada pregunta que la maestra hizo, les daremos un dulce. De esta manera, inconscientemente, se estará generando en ellos un deseo de aprender, de participar, de actuar correctamente, etc.


Existen miles de estos incentivos o motivaciones que podemos trabajar con nuestros niños para lograr que ellos no sólo participen de nuestra clase, sino que también deseen y disfruten hacerlo. 


Algunas ideas:


  • Podrías personalizar tu sala de clase con decoraciones hermosas que hagan referencias bíblicas y que la transforme en un espacio armonioso. A todos nos gustan los lugares bonitos. 

  • Para las alabanzas, podrías utilizar instrumentos musicales, los niños aman el ruido.

  • Podrías usar láminas gráficas de apoyo para tus enseñanzas, con muchos colores y formas que atraigan la atención. 

  • Podrías asignar tareas para hacer durante la semana: memorizar versículos, aprender canciones, aprender sobre un personaje bíblico, etc. Incentivando la responsabilidad de los niños. 

  • Podrías tener una mascota de la clase o una planta para cuidar. Así como Dios cuida de nosotros, nosotros cuidamos de otros.

  • Podrías hacer días temáticos: Día de los talentos, día de la Biblia, día de los cumpleaños, día de la gratitud, etc. Que los niños se sientan parte de la clase. 

  • Podrías escoger al “alumno del mes”. Destacando al niño que haya reflejado actitudes virtuosas durante todo el mes. 


Lo importante en este punto es dejar volar tu imaginación y dedicarte a conocer a tus niños. Pero siempre intentando darle un enfoque bíblico a cada incentivo. De esta manera, estarás motivando a los niños a interesarse más en Dios. 


Espero que estos consejos te inspiren y te ayuden a encontrar a lo menos un punto de partida en este importante camino de influir en las futuras generaciones. 



Atte,
Jenny

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